La foto energética de Asia puede cambiar de forma profunda si Power of Siberia 2 (PoS2) avanza del memorando político a acero en el suelo. El proyecto —concebido para transportar en torno a 50 bcm/año de gas ruso hacia el norte de China a través de Mongolia— reconfiguraría la mezcla de abastecimiento chino y, con ella, el tablero global del GNL en la segunda mitad de la década. En los últimos días, Moscú y Pekín han anunciado un memorando que reactiva PoS2 tras años de estancamiento por precio y condiciones; no es un contrato firme, pero sí una señal geopolítica clara y con efectos de mercado si se materializa.
Por qué PoS2 importa (mucho) para el GNL
En equivalencia energética, 50 bcm de gas por gasoducto son del orden de 35–37 Mtpa de GNL. Si esa molécula llega por tubería, no llega por barco. Para el mercado mundial, el matiz es enorme: China es el comprador marginal que, cuando mira menos al spot, alivia los precios globales; cuando mira más, tensa la curva. Un PoS2 operativo hacia finales de la década desplazaría una parte relevante de las compras chinas de GNL, especialmente las más sensibles al precio (spot), y enfriaría los incentivos de inversión (FID) en algunos proyectos pendientes en EE. UU., África y Oceanía. Ésta es, precisamente, la lectura que varios analistas han hecho tras el anuncio del memorando: China gana poder de negociación y convierte a PoS2 en un “hedge” que puede acelerar o dosificar a su conveniencia.
PoS2 además se suma a la rampa de importaciones por gasoducto ya existentes: Rusia y China acordaron aumentar volúmenes por la infraestructura actual (incluida la ruta de Sajalín y el Power of Siberia original), elevando las entregas por encima de 56 bcm/año antes incluso de PoS2. Si ese flujo crece y PoS2 se ejecuta, la porción “pipeline” del mix chino subiría de manera estructural.
El otro lado de la balanza: una ola de oferta de GNL
Al mismo tiempo, la oferta global de GNL se está expandiendo a gran velocidad. Qatar ha confirmado su plan para escalar capacidad hasta ~142 Mtpa antes de 2030 con la ampliación del North Field (incluido North Field West), lo que consolidará su liderazgo y añadirá resiliencia a la cadena de suministro. Este crecimiento —sumado a expansiones en EE. UU. y nuevos trenes en África— introduce el riesgo de exceso de oferta a finales de la década si la demanda asiática no acompaña.
Instituciones y analistas han advertido que la capacidad global de GNL que entra en operación podría exceder los escenarios de demanda más prudentes de la AIE, al menos durante varios años. En ese contexto, cada bcma que China sustituya con gas por tubería resta presión al GNL y puede suavizar precios o desplazar cargamentos hacia otros mercados (Europa, Sur de Asia).
¿Y la demanda china? Crece… pero con baches
La trayectoria del gas en China sigue creciendo, aunque con episodios de desaceleración ligados a clima, ciclo económico y precios. La AIE reportó que el invierno 2024/25 vio una caída interanual cercana al -2 % en la demanda de gas china, un recordatorio de que el crecimiento ya no es lineal. A escala global, el gas volvió a máximos en 2024, pero la composición del crecimiento favorece a economías emergentes con mayor sensibilidad a precio. Este telón de fondo refuerza el atractivo de PoS2 para Pekín: menor volatilidad y potencial ventaja de costo frente al GNL spot.
Lo que falta: precio, financiación y calendario
El memorando no es un contrato de suministro. Faltan tres llaves:
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Precio y fórmula indexada. China ha rechazado históricamente condiciones onerosas; su posición negociadora hoy es más fuerte que nunca.
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Financiación y CAPEX. Gazprom enfrenta restricciones financieras; es probable un rol mayor del capital chino si el proyecto avanza.
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Tránsito por Mongolia y permisos. El trazo Soyuz Vostok requiere autorizaciones y acuerdos de tránsito; sin ello, no hay ruta. Documentos de referencia subrayan este paso como condición sine qua non.
En términos de tiempos, el mejor escenario ubica primeras entregas cercanas a 2030, pero la capacidad de China para modular el ritmo —acelerar si necesita volumen, o dilatar si no— es parte del valor estratégico del proyecto.
Escenarios de mercado hacia 2030
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PoS2 a tiempo + ola de Qatar/EE. UU.: China reduce compras spot de GNL; precios globales más benignos y rebalancing de cargamentos hacia Europa y el sur de Asia. FIDs más selectivos.
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PoS2 retrasado + demanda china sólida: el GNL mantiene centralidad; se sostiene el ciclo inversor, con Asia absorbiendo nuevos volúmenes y Europa compitiendo por flexibilidad.
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Demanda china volátil + PoS2 como hedge: China usa el pipeline como opción, activando o ralentizando; el GNL sigue como “válvula” para picos estacionales y seguridad de suministro.
Qué deberían vigilar operadores y traders
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Señales de precio en el acuerdo Gazprom–CNPC. Una indexación favorable a China presiona al GNL spot en Asia.
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Hitos de permisos en Mongolia y avances de ingeniería. Cualquier retraso mueve la ventana de entrada.
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Calendario de start-ups de GNL (Qatar, EE. UU., África) y sus curvas de ramp-up. La simultaneidad define el grado de holgura del mercado.
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Datos mensuales de importación de China (pipeline vs GNL) y revisiones estacionales de demanda en los outlooks de AIE/BNEF/Shell.
Conclusión.
PoS2 no es sólo un tubo: es una palanca estratégica. Si se concreta, redistribuye el riesgo entre pipeline y GNL en el mayor comprador potencial de la década. En paralelo, la macro-ola de oferta de GNL —con Qatar a la cabeza— sugiere un fin de década con más molécula disponible y más poder para el comprador. Para productores, traders y offtakers, el mensaje es claro: 2030 será menos sobre “escasez” y más sobre ingeniería de portafolios; el lado ganador será el que mejor combine contratos firmes, flexibilidad logística y lectura fina de China.
Ricardo Zaleta Gea